

El siguiente trabajo fue desarrollado en el marco de la asignatura de Psicologia Social, en la Universidad Arcis, aquí se sintetiza una mirada critica a la situación del cuerpo como sujeto social, sonde bajo exclusiva producción, se canalizan los afectos y la aceptación.
Es necesario definir esta mirada critica que se establece desde la psicología cultural, pensamiento que debela aspectos de fondo de la vida colectiva: la identidad que enviste el individuo en el sistema neoliberal; Es de rigurosidad ser participante del proceso de análisis, quizás mas conciente, tomando la agudeza necesaria para ver lo cualitativo del acenso representativo, cuando la palabra parece rodar oído abajo.
La vida cotidiana tiene su propia estética, de donde se desprende un rico material simbólico capaz de acusar el fondo y la forma de nuestra sociedad. Estar atentos es la misión, porque en este simbólico, se ha ido levantando otro gesto para descifrar los procesos a los cuales estamos supeditados o involucrados, aun sin elegirlo.
Nuestra cultura absolutamente visual donde todo se traduce y cobra verdad desde lo óptico, Pablo Fernández dirá en su texto Aprioris para una Psicología de la cultura Digital - num. 7: 1-15 que “donde todo se dice como si se estuviera viendo, donde mirar es alcanzar, mirar es tocar, mirar es entender, mirar es gustar, “mira a qué sabe”, mirar es oler, “mira cómo huele”, mirar es oír, y también, mirar es ver, y a veces, es no ver, “mira qué oscuro está”, como si nos moviéramos sólo con los ojos y con los ojos hiciéramos las cosas, y es, por supuesto, un lenguaje metafórico”
Todo entra por los ojos, un sensor sin infrarrojo capaz de hacer crecer el afecto desde las coordenadas perfectas del cuerpo, un te quiero mucho, poquito, nada, desojados al ritmo del gimnasio, las dietas y el bisturí.
1.- EL CUERPO DEL ESTADO
Los procesos políticos y económicos, han traído consigo un país imaginado por otros, al cual hemos ingresado bajo la promesa que nos da las palabras democracia y éxito. Es pertinente pensar en un sujeto determinado por el riguroso y sistemático pulsador de modelo, con cánones, que sin decirlo…lo entendemos, que sin dar significantes, sabemos de su obviedad. Por lo tanto determinar a través de la estética, nos permite reconocer como se arma y rearma un ciudadano hoy, en un país tercermundista con aires de desarrollo.
Una ideologización trasformada en el mayor símbolo de libertad la democracia, imperfecta claro está, pero sustentada y maquillada en una política solidaria, abierta y generosa, apariencia lograda en el artilugio, donde nada es lo que es y seguimos viendo un cuerpo democrático, o al menos nuestro imaginario tiende a configurar y votar por la estructura menos mala.
El bisturí de la “justicia”, ante anomalías de este cuerpo significante de poder, como lo es el Estado, es rápidamente olvidada, minimizado o maquillado ,o desplazada hacia otras informaciones, donde cobran vigencia los planes cuadrantes, los chupa cabras, la guagua que habla, la pitonisa de no se donde, la nueva Jamilé, etc, etc, y cómo lo sabemos porque el fragmentado y múltiple espejo del mas media, nos devuelve, la ilusión de que todo fue un equivoco, un lamentable error, y que en el fondo la palabra articula, sin embargo, es la retórica de la imagen la que cobra sentido. La televisión actuando como un Juan Bautista, donde tus pecados son lavados, un Juan Bautista multifacético estilista, decorador y marcador de nuevas tendencias
Es poco decir, creo yo, porque ni siquiera hemos insinuado como el presidente de Estados Unidos, juega al justiciero, un subproducto de los años de héroes, un producto manufacturado casi, en un despliegue escénico, donde lamentablemente los muertos nos son actores, ni dobles, sólo para que nos quedemos con el rictus de humanidad de este “salvador” de los supuestos países antidemocráticos. La realidad cruzada por la megalomanía de un grupo, capaz de hacernos ver cuerpos de niños muertos apilados, mientras tomamos el té, o nos preparemos para ir a dar una vuelta al mall. Lo que expresamos, es como este gran cuerpo tiene el despliegue actorar, quizás libreteado luego de haber leído tantas Selecciones de Reader’s Digest, donde siempre el héroe es un estadounidense, y donde siempre era bueno darle la mano al latino para que corte el pasto o recoja a diario la basura.
La imagen cobra poder, y es inevitable grabar o fotografiar cada uno de sus golpes a la dignidad humana, como aquello que fue tomado como “parodia”, por los soldados que registraban cuerpos desnudos, torturados, marcados, quemados, mientras la mirada del imperio Bush se visualizaba en los sonrientes soldados norteamericanos.
Esta transformación de los cuerpos, para ejecutar el poder y que sin duda, no se dice como tal, salvo si el mensaje es enviado escrito en la carne, en la piel, allí habrá remitente.
Para volver a nuestro “escenario” nacional, heredamos la herida de los cuerpos mutilados, heridos, torturados, y mas aun, desaparecidos, allí se moldeaba una idea, en cada uno de los cuerpos torturados, como quien da forma a una masa y esto constituye otros mensajes, como miedo, poder, legitimidad sobre el otro, etc.
El neoliberalismo nos enfrentaría a nuestro cuerpo desde otras dimensiones, atrás quedaron los días de la anehedonia, la moral, la promesa de otra vida, el sacrificio, el merito, la pureza del cuerpo etc.
2.-SUDOR Y CIRUJIA: AQUÍ Y AHORA
Hoy somos cortoplacistas, el vivir el aquí y el ahora es en definitiva el asunto, las religiones están en baja, el cuerpo necesita algo mas que “el cuerpo de cristo”, el yoga, y todo lo que se le parezca cobra vigencia, la imagen del hombre y mujer exitoso, también debe reflejarse…y hay que empezar por las apariencias, no olvidemos que no hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión, entonces hay que preocuparse de las tres dimensiones o espacios del cuerpo, según Pablo Fernández, el primero es el interior, donde debe reinar el placer y el producto diet, el segundo, es nuestro propio cuerpo, como evidencia simbólica de este estilo de vida y el tercer espacio es toda obra del cuerpo, que soy, que leo, que hablo…como todo es ligh, hay que leer a Pablo Cohelo, y a quien sea capaz de tener la habilidad comercial de hablar en 200 paginas de lo mismo….
El culto al cuerpo, a un buen estado físico, a la búsqueda infrenable de la belleza, tiene un plus, donde todo sacrificio es ponderado, nos establece en un status diferente, socializamos desde nuestro cuerpo estético. En este basto escenario posmoderno, más que un cuerpo vemos deambular entre lo sacro del gimnasio y el sector de los light del supermercado a una especie de producto “estético” donde el código de barra está inscrito en las medidas anatómicas, propuestas por el ultimo grito de la moda.
Hace 10 años, hablar de una intervención, para embellecernos, desde el quirófano era, sin duda, un secreto intimo, el privilegio y status ha determinado que el lenguaje tímidamente halla ido cobrando vitalidad en su forma, en un comienzo no se reconocían públicamente las narices respingadas, mas bien eran problemas del tabique nasal y las pieles eran estiradas por sugerencia dermatológica o bien eran el resultado de una crema naturista. El temor a las adiciones y sustracciones del cuerpo se han ido diluyendo, hoy nadie tiene problemas en decir que se subió los glúteos, que incrementó la forma del busto.
Después de lo de Michel Jakcson, todo puede ser, cambio de piel, de fisonomía de rostro, todo era posible, los tambores africanos ocultándose tras el quirófano. El ciudadano chileno, sabia que no podía ir a los extremos, la belleza vale, pero no a ese costo. El jet set criollo para ostentar de pertenecer a ese estrato, tenia que obtener el pasaporte de una clínica de prestigio, podría ser la del doctor Valdez, donde su imponente arquitectura era la puerta de entrada para una naciente linaje de ciudadanos. La medicina abrigando los mas ocultos y nobles afectos, de sus pacientes.
Es que sin duda, la breve y rápida experiencia al dar una vuelta por cualquier centro de una ciudad, o al encender el televisor, o si abrimos una revista o ingresamos a la red, vemos levantarse a otro país, un “otro” lugar, un simulacro de realidad donde la imagen supredita cualquier otro discurso, ella es un discurso en si misma.
Un mundo de contrastes, Europa mirando a Latinoamérica como el último reducto mestizo, Latinoamérica maquillándose al son del bisturí europeo. La imagen capaz de cambiar el gesto, la expresión de raza, el paisaje.
Vivimos según Guy Debord una situación donde “la imagen se ha convertido en la forma final de la cosificación para la transformación en mercancía” (La sociedad del espectáculo) ¿ Que da sentido a nuestras vidas y espacios? Algo así como la holografía múltiple seduciendo, con toda la pureza y fuerza que se trabaja esta imagen.
La forma a subyugado al contenido, en palabras de Habermas “la forma se convierte en homogeneización y el contenido en fragmentación”. Una sociedad del simulacro donde el sujeto social es el cuerpo, un cuerpo disciplinariamente sometido a la empresa diet trasnacional.
Si nos acercamos a una vitrina podemos ver uno o varios maniquí, en el fondo lo que allí se exhibe es un canon estricto de belleza, puro poder es lo que nos quiere decir। Analógicamente podemos determinar que el cuerpo no es un medio, es un fin, es nuestro sujeto social, en tiempos en donde, lo teórico no tiene la consistencia que tiene un cuerpo, en la mudez misma.
3.-CUERPO-ESTETICO ÉXITO Y AFECTO
Hay un imaginario social ligado a una forma, donde el cuerpo es la bandera de libertad, pero de una libertad entre comillas, porque siendo nuestro propio cuerpo, está condenado a someterse identitariamente a un modelo, a un cuerpo construido en el ideal de esta sociedad.
Alcanzar ese modelo, no cabe duda que está ligado al nivel socioeconómico, es decir, hay un sector “privilegiado”, para diseñar la belleza en su cuerpo, bisturí, cremas, aeróbic, el no deterioro, la permanencia intacta al mas puro estilo de Dorian Grey.
El éxito ya no se fragua en las universidades, sino que en lo que es mas inmediato, en estos precisos momentos debe haber muchos niños y jóvenes, soñando con el programa Mekano o Rojo, espacios de mínimos esfuerzos intelectuales y unos cuantos conseguirán la fama y el éxito, es fácil, porque mínimo hay que tener simpatía, luego un cuerpo bello, una voz bella, y ojala el chico o chica pertenezca a una familia de clase media arriba, para que no utilicen la decadencia económica para hacer llorar al publico nacional.
Ahora queda entonces plantearnos, como median aquellos que no tienen ingresos para subirse a este proyecto de ciudadano, a este currículum vitae en carne y hueso, no es difícil ir muy lejos, se alzaran en el sistema adaptativo de la oferta y la demanda pequeños escenarios alternativos donde algunos sangraran por sus pircing,, otros cubrirán de maquillaje sus rostros para ejercer los mas diversos oficios, otros entregaran sus brazos, espaldas, glúteos o piernas para tatuajes que hablen de la fauna mítica del rock, o de la política, habrá otros que se sumaran a programas de gobierno donde la gimnasia de señoras carbohidratadas, harán lo imposible por bajar esos kilos.
Serán las pequeñas concesiones de embellecer nuestros cuerpos y a al vez de presionarlos, castigarlos, anularlos, hacerlos desaparecer en su condición original como una nueva dictadura. Es un “todo vale” al fin y al cabo, el neoliberalismo solo nos dio el empujoncito, no olvidemos que enarbolamos nuestro racismo, con peruanos, bolivianos y con nuestros pueblos indígenas, porque cobra vigencia el aristocrático en el inconciente colectivo de nuestro mestizaje, entonces la salida es a endeudarse “a diez reencarnaciones” con el mejor Banco de la cuadra, estamos fácilmente confundidos entre producto y usuario.
Pero el sistema da para todo, la hegemonización es el fin, hay que ordenar la estética de la circulación urbana, esto debe ser una maquina, las calles, oficinas y tiendas están llenas de trabajadores(as), luciendo uniformes, con símiles colores, diseños, peinados y maquillajes.
El espejismo lejano y tenue de una estructura económica, hoy es un espejo que nos devuelve un cuerpo estandarizado, donde hasta lo hedónico sexual, está mediado por la materialidad, llámese silicona, botox, liposucción. La televisión está en el pick de sintonía, cuanto más silicona y botox, cuanto más reiting, menos contenido.
Hay un sello que las identifica, labios gruesos y brillosos, hombros erguidos, ropas ligeras, tema de conversación que resulta tan básico, como interesante.
Hasta la forma de pensarnos, de construir memoria, como dato, estuvo supreditado a la supuesta falla de la memoria virtual del año 2000 y lo peor de todo que esa carencia inexistente abordaba hasta el ciudadano más común de Chile. Nos quedaríamos sin éxito, sin belleza, sin oportunidades, sin mercados abiertos. Los medios de comunicación masiva al parecer hacen el trabajo sucio, atemorizar, culpar, balbucear la nada en un largo zapping, donde la gracia es quedar desprendido de todos y de uno mismo, nuestro último reducto…nuestro cuerpo. Pablo Fernández, dice “la historia social busca las rupturas; la memoria colectiva buscadlas continuidades”
3.-LOS EXCLUIDOS
La belleza trae consigo una mayor inversión, por lo tanto debe haber un despliegue económico que levante aun mas esa imagen, auto nuevo y buen modelo, casa en los otros márgenes, los márgenes donde las UF, den la plusvalía necesaria, los jardines sean extensos y verdes y una gran muralla eléctrica atemorice al mas osado que huyo del plan cuadrante. Sin duda, vivimos en una sociedad donde se construyen más murallas que puentes, hasta que se diluya el cuerpo de a aquellos que su aspecto nos atemoriza, en la concientización de la cosificación de la belleza. Se viaja no porque se quiera conocer, si no porque en ese espacio se nos reconoce, en la fotografía capturada en los arrecifes, en la cima de la pirámide Keops, la misma que circulara entre cenas y tardes familiares.
Por un lado la exigencia propone un tipo de estética, por otro el mercado basto y amplio, es fecundo en la comida calórica, que está destinada, a engordar nuestros cuerpos, allí también se propone en el gran letrero luminoso del sándwich en sus mas diversos contenidos, el placer, el premio del día, el sabor iluminado del colesterol. Hay que andar alerta, con cuidado en estos lugares. Diríamos que no estamos contra la espada y la pared, sino que entre la mesa y el espejo.
En el camino van quedando otros cuerpos, anoréxicos, bulímicos, mórbidos, personas de aspectos diversos por su condición económica, étnica, que “opacan” los mecanismos de un poder que desea embellecer, todo lo que toca, pero que no responde por “las ovejas que huyen del redil”, cegadas por la luz de los neones del sector “comidas”
4.-EL RITO Y EL PAISAJE DE LA NEGACION
Atrás quedó el tiempo de infringir castigo al cuerpo por un tema moral, el hombre vive hoy y para si, en el individualismo, hedonismo y narcisismo, la religión se ejerce en el gimnasio, el objeto de devoción es el cuerpo, no hay una promesa de eternidad mas que la eternidad del segundo que dura la admiración de la belleza.
Ya lo demuestra el Carnaval de Río, los cuerpos se embellecen en el rito, en el desborde, en la justificación, es la forma de la catarsis, pero allí hay una memoria común, hay un fin donde la imagen se supredita, el fondo es socializar, interactuar, desfilan ricos, pobres, mulatos, blancos, cariocas y extranjeros, es la fiesta de los sentidos.
En el cuerpo se esgrime la huella del ciudadano, el sol de Bahía, el solarium, incluso la negación de la muerte, maquillamos a nuestros muertos, “que no se vea palidez, el show debe continuar”, hasta el espacio afectivo del rito de velación está mediado por un bello lugar, acogedor, cómodo, donde cualquier objeto o mueble, no nos relacione con el difunto, hasta el parque es hermoso, allí no se recuerda un muerto, sino que a un paisaje.
Inevitablemente es evidente que la afectividad está mediada por la imagen, lo bello es amado, lo feo o diferente es reprochable, condicionado a la mofa en el mejor de los casos, lo evidencian los titulares de los diarios, el incondicional y fragmentado paseo por la televisión en un zapping sin fin, La cultura de la belleza, donde prima la bella forma, porque lo racional, se fue a perdida, “la imagen es todo”, y desde la psicología de la cultura es preciso hacer la revisión estética de nuestros espacios, vivencias y tiempos.
La bella forma quiere manifestar que así se debe ser, y naturaliza esa forma para hacerla hegemónica, Chile se ha llenado de farmacias indicando la vitamina energética del día ”bella por fuera..bella por dentro” se lee en los slogan, ya no surgen salones de belleza, sino que centros de estética, y hasta la feria mas básica de productos extraños, ofrece aparatos color piel, para respingar la nariz, cremas de caracol, de serpiente, de lo que sea, y si es de moldear el cuerpo, hasta las fajas antirespiración son dispuestas en el mercado, para quien no puede acceder al gimnasio, están las dietas de la luna, del sol y de toda la constelación, dietas de fruta, de agua, y quien sabe de que otras cosas. En fin, una medida estandarizada nos permite relacionarnos desde otro cuerpo.
Hay una especie de desesperación porque nos amen, queremos ser bellas y bellos, y a corto plazo, hay una colectividad que no se contiene en el lenguaje sino en el intercambio simbólico de un valor, que esencialmente radica en la imagen…en la bella imagen, donde lo mas curioso prima lo que entendemos por afecto.
BIBLIOGRAFIA
CAP. UNA PSICOLOGÍA COLECTIVA DE PRODUCCIONES: LAS APROXIMACIONES DE LA CULTURA, LA REPRESENTACIÓN Y LA OPINIÓN, DEL LIBRO LA PSICOLOGÍA COLECTIVA UN FIN DE SIGLO MÁS TARDE. Pablo Fernández C
Aprioris para una Psicología de la cultura Digital - num. 7: 1-15 Pablo Fernández C
3 comentarios:
Buen análisis. Fluidez e ironia.
Alberto
Gracias, gracias, me hizo bien leerte
Juan Eduardo
Me gustó tu escrito pero tendré que releerlo para hacerle justicia.
Saludo mexicano -o sea, con tequila-
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